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Jeff VanderMeer: ‘Aniquilación’ y las claves de dos géneros

Una expedición, otra de muchas. Un área desconocida y peligrosa. Una torre y un faro. No hay muchos más elementos que estos en el libro que ha lanzado a Jeff VanderMeer al estrellato, Aniquilación, una novela breve (y dos veces buena) que cuenta una historia, mezcla 50-50 de ciencia ficción y terror. Y si nos paramos a analizar los elementos que la componen, podemos comprobar que la novela tiene los elementos esenciales de ambos mundos.

Jeff VanderMeer

photo credit: byronv2 via photopin cc

¿Qué nos da miedo?

Es cierto que en la literatura, donde no tenemos sentidos como nuestra oído ni nuestra vista expuestos a estímulos sugerentes, es difícil conseguir la misma intensidad de terror que puede conseguir, por ejemplo, el cine o los videojuegos. En el caso de las novelas, este miedo suele parecerse más a un desconcierto, a un shock por leer algo perturbador o a una ansiedad por un un hábil párrafo del autor que marca un crescendo hasta un momento climático. No es que la literatura dé menos miedo que el cine, es que da un tipo distinto de miedo. Y, sin embargo, hay elementos comunes en lo que nos produce terror que transgreden el medio. Así pues: ¿cuáles son estos elementos comunes? Explorémoslos con algunos ejemplos.

En 2010 salió a la venta el videojuego Amnesia: The Dark Descent, el cual se convirtió en un fenómeno entre los vídeos de playthroughs de youtube. El título tuvo una recepción muy positiva y los jugadores alabaron el gran trabajo al combinar la atmósfera opresiva y el sonido. Pero si hay alguna sensación con la que se recrea Amnesia, esa es la vulnerabilidad. Sentirse vulnerable, saber que no te puedes defender de un mal que acecha no sólo es terrorífico, es la raíz del terror. Otros juegos que pretendían aterrorizar al jugador fracasaron al armar a sus héroes con potentes arsenales (es un tipo disonancia ludonarrativa, algo que el youtuber Dayo explica muy bien en este vídeo), porque esa vulnerabilidad no está presente. Amnesia, en cambio, deja al jugador desarmado y lo único que puede hacer es esconderse de los monstruos que acechan por el castillo donde se desenvuelve la acción. Y estas criaturas son sólo una de las amenazas mortales que acechan al jugador; por otro lado, además, hay un ente extraño que toma forma de materia orgánica adherida a las paredes del castillo donde se desarrolla la acción y, como tercer elemento, está la oscuridad, de la que sólo podemos huir por tiempo limitado y que irá volviendo loco al protagonista. Curiosamente, en la trama de Aniquilación, también hay materia orgánica y oscuridad de por medio, pero no diré más.

En Aniquilación, en parte gracias al uso del narrador personaje, podemos sentir la vulnerabilidad de los personajes. La protagonista es una bióloga que, junto con un equipo de otras tres personas de las cuales no conoce ni el nombre, bajo el liderazgo de una persona que parece tener una agenda oculta, atraviesa un umbral sobrenatural al Área X, un lugar donde ocurren sucesos extraño y que ha demostrado ser letal para las expediciones anteriores. Ella misma vio como su marido, miembro de una de estas expediciones anteriores, murió junto con todo su equipo poco después de regresar. Por lo que saben, cualquier cosa podría matarlas en cualquier momento.

Con esto ya se intuye un segundo elemento importante para causar terror, que en el caso de Aniquilación es más potente que la vulnerabilidad: la incertidumbre. El personaje no sabe prácticamente nada. Por no saber, los miembros de la expedición no saben ni el nombre de los otros integrantes. Encuentran elementos que les resultan familiares, pero que resultan estar habitados y rodeados de un entorno que no comprenden, de formas de vida nuevas, de cosas que no saben si son peligrosas o inofensivas. No saben qué es el Área X, no saben qué es el faro, no saben qué es la torre que baja hacia abajo… es este desconocimiento lo que produce desasosiego y paranoia en el lector a través del protagonista.

No saber nos pone de los nervios. La incertidumbre y la vulnerabilidad están muy relacionadas, pues está en la naturaleza humana sentirse amenazado por fenómenos que escapan a nuestra comprensión. Y es aquí donde Jeff VanderMeer ha sido excelso estructurando la trama. La diferencia entre lo que sabemos al principio de la novela y lo que sabemos al final sobre el Área X es poco más que las intuiciones de una mujer que no pueden ser contrastadas y que, además, por lo que se nos desvela en el texto, podría ser completamente producto de su imaginación.

La parte de ciencia ficción

Lo cierto es que, si analizamos ambos géneros, encontramos muchos puntos en común entre el terror y la ciencia ficción que ayudan a amarrar esta novela, que hacen que dé esa sensación de ser algo familiar y a la vez extraño. Lo desconocido, lo incomprensible y la exploración son también elementos muy utilizado en el género de ciencia ficción. Quizás la ciencia ficción tenga un punto de vista más optimista, o una acercamiento más clínico (científico) a lo desconocido, pero es precisamente este terreno común lo que hace que la ciencia ficción y el terror hagan cócteles tan buenos en otros medios, como el cine y los videojuegos.

Referente a lo de la exploración de lo desconocido, este punto no estaría tan bien plasmado en la novela sin las maravillosas descripciones, llenas de sutiles pistas, que hace VanderMeer de las retorcidas realidades que aparecen en ‘Aniquilación’, confeccionadas a través de un personaje con una faceta personal y profesional tan marcada que lo influye en todo. La bióloga intenta ser científica, pero vemos que a veces tiene métodos bastante cuestionables.

La brevedad de la obra juega un papel estructural importante. ¿Qué hubiera conseguido Vandermeer haciendo un tochazo de 600 páginas? No hubiera funcionado: añadir más acciones y más trama, aumentar la complejidad hubiera aniquilado (pun intended) el efecto del entorno opresivo y desconocido; el lector se habría acostumbrado al Área X. Si hubiera optado por añadir más reflexiones de la vida de la protagonista, hubiera pasado lo mismo al desviarnos. Y si añade más descripciones estáticas y más datos sobre lo que es el Área X… bueno, ¿dónde queda el miedo a lo desconocido? Aniquilación tiene una longitud perfecta.

Aniquilación es una novela inquietante que engancha por el conflicto del deseo de comprender y lo incomprensible. El lector queda sumido en la sensación de que algo alrededor del personaje principal está ocurriendo, algo que le sobrepasa, que es imposible de abarcar. Nos hace sentir pequeños, vulnerables… y por eso es terroríficamente buena1)En este blog hay una reseña bastante buena de la obra con datos de la trama que he querido omitir para no chafar nada al lector.

Notas   [ + ]

1. En este blog hay una reseña bastante buena de la obra con datos de la trama que he querido omitir para no chafar nada al lector
Juntaletras y escribidor con amor por la ciencia ficción y por cualquiera de las dos partes de este binomio. A veces escribo sobre estas cosas o sobre otras que me gusten.

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